Inteligencia

A pesar de que la inteligencia ha sido motivo de estudio durante muchos años y por muchas disciplinas distintas, no existe una sola definición de inteligencia aceptada por todos ni existe consenso sobre la forma de medirla.

Existen varias  escalas distintas y existen criterios de importancia distintos para la medición.

Se ha considerado inteligencia como la capacidad de adaptación del sujeto al ambiente en que se encuentra.

También se ha dicho que inteligencia es la capacidad de pensar de manera abstracta.

Otras definiciones hablan del pensamiento concreto, de la habilidad para el desempeño, de la facilidad para el aprendizaje, etc, etc.

Con frecuencia los distintos tests de medición de la inteligencia abarcan el desempeño del individuo en distintos frentes como el verbal, el matemático, el viso-espacial, la solución de problemas, la velocidad de pensamiento (ilustrado en el tiempo de respuesta a los problemas planteados), la capacidad de asociación, la comprensión de conceptos y la capacidad para generarlos, la capacidad para generar ideas, etc.

Inteligencia también ha tratado de  ser descrita como una facultad intelectual que permite comprender ideas, procesos, fenómenos, sucesos, relaciones y que además induce a proceder de una manera productiva, obteniendo con ello un desempeño superior.  Esta definición exige de la inteligencia resultados concretos, palpables que se traduzcan en una resolución eficaz de las distintas situaciones que la vida presenta.   Así vista, inteligencia no es sólo comprender, sino un comprender el mundo que se traduce en acciones, en actuaciones acertadas.

Por lo general, aunque algunas definiciones de inteligencia involucran en ambiente y las capacidades de relacionarse del individuo, las pruebas y mecanismos de medición no las involucran.

Otra de las dificultades que con el estudio de la inteligencia se presentan es su origen.  La pregunta por la proporción en la que la herencia, el ambiente y las capacidades innatas propias de cada persona  intervienen en la escala de inteligencia no tiene una solución única.  Desde que es completamente heredada hasta que la herencia para nada interviene se encuentran conceptos con la debida argumentación.  Estamos aún lejos de tener alguna certeza al respecto.  

A pesar de lo anterior, es innegable que una buena parte de la efectividad de las acciones (concepto en el que se basa una de las definiciones de inteligencia) es debida a la experiencia de la persona, a la capacidad que tenga de utilizar adecuadamente su experiencia, a la capacidad de memoria y recuperación oportuna de la información, etc.  Es decir, una buena parte del asunto es susceptible de ser aprendida, mejorada, entrenada, elevada en su potencial.  En  otras palabras, la inteligencia al menos en uno de sus componentes, puede ser aprendida, mejorada a través del ejercicio.

Esto puede resultar polémico en la medida en que se puede argumentar que no es la inteligencia lo que se está mejorando sino la habilidad.   Pero si medimos la inteligencia por los resultados prácticos que nos proporciona, sí se podría pensar que lo que mejora es la inteligencia o que se actúa con mayor inteligencia cuando se tiene mejor utilización de esos recursos mencionados.

Esta acepción de inteligencia, que es benévola con el factor ambiente y entrenamiento del individuo es la que permite que existan textos y cursos para mejorar la inteligencia de las personas.  No podríamos juzgar realmente si la inteligencia mejora o no, pero el desempeño y el uso de las facultades intelectuales sí puede mejorar ostensiblemente.

Con respecto al enfoque que se dé al tratamiento del tema hay muchas posibilidades, pero el enfoque práctico, por lo general, tiene mayor acogida.  Se habla del ejercicio mental para el desarrollo de la inteligencia, de la misma manera que el ejercicio físico desarrolla el cuerpo.

Clasificaciones de la inteligencia:  La inteligencia, como lo expresamos, tiene una gran cantidad de formas de ser definida y de ser clasificada.  Por lo general, los enfoques clásicos de inteligencia son dualistas y reconocen, por contraposición generalmente, dos clases de inteligencia.  Esto sirve para las clasificaciones y para las explicaciones que del término se dan, pero no agotan posibilidades ni envuelven todos los matices de la vida humana.


A.  Inteligencia fluida vs Inteligencia cristalizada.

  • Fluida:  La que tiene que ver con las asociaciones, la formación de conceptos, las relaciones entre elementos y conceptos, abstracciones, etc.

  • Cristalizada: la que hace referencia a la utilización de información anteriormente incorporada, para la solución de nuevos problemas.

Un elemento que por lo general está presente en todas las medidas de la inteligencia es la cantidad de problemas que se resuelven en un tiempo dado, pero pocas veces se hace referencia a la forma, al cómo se solucionan los problemas.


B.  Inteligencia concreta vs Inteligencia abstracta.

  • Inteligencia concreta:  esta se debe más al instinto, a lo innato que al desarrollo y a la adquisición por el ejercicio.  La parte más importante de lo que se ha llamado inteligencia concreta se da en los primeros años de vida.  En esta época el individuo aprende a vérselas con el medio de manera práctica.  En este aspecto el medio familiar y social del individuo tienen gran peso.  Durante la adolescencia y la edad adulta esta inteligencia prácticamente no se desarrolla más sino que se dan nuevos aprendizajes apoyados en lo que ya se sabe.  Nuevas técnicas y nuevas formas, pero no nuevas habilidades

  • Inteligencia abstracta:  Esta más relacionada con las ideas y el desarrollo a partir de las habilidades que se poseen de nuevas técnicas, nuevas invenciones, etc.


C.  Inteligencia global vs. Inteligencia compuesta.

  • Inteligencia global:  Es una forma de considerar la inteligencia de tal manera que no se limite a una serie de aptitudes ni de habilidades sino que es una evidencia general que se manifiesta de múltiples formas y en múltiples situaciones.  Es tener la conciencia de la capacidad de abstracción, de deducción e inducción, sin que sea necesario reducir esa inteligencia a una serie de aptitudes particulares.

  • Inteligencia compuesta:  contraria a la consideración anterior, es la concepción por la cual la inteligencia implica la conciencia de que se cuenta con aptitudes y funciones que se mezclas y apoyan entre sí, como lo son la memoria, el aprendizaje, la percepción, el razonamiento, la comprensión, la crítica, la inventiva, etc.

En fin, de este estilo de definiciones y clasificaciones podríamos encontrar y crear muchas.

Una situación similar podemos hallar cuando pensamos en los componentes de la inteligencia o de las facetas que cubre.  Se habla de componentes de la inteligencia en un número variable que llega hasta sobrepasar los 100, dependiendo del nivel de detalle que se maneje y de la manera como se mire el asunto.  Veamos, a modo de ejemplo, los siete elementos que una de estas clasificaciones hace.  Afirma que son estos los aspectos a considerar en la inteligencia:

  • Componente espacial: que es una percepción y comparación y discriminación de las configuraciones espaciales de los objetos, la tridimensionalidad, la bidimensionalidad, etc.
  • Componente racional: que es la capacidad de inducción y deducción que posee el individuo.

  • Componente de memoria: que es la capacidad de memorizar y recordar elementos, con o sin relación lógica entre ellos.

  • Componente numérico: que es la capacidad de manipulación e interpretación de cifras.
  • Componente verbal: que es la capacidad de comprensión del lenguaje
  • Componente Léxico: que es la capacidad de movilización del vocabulario.  Es un complemento inmediato del anterior