Inteligencia Emocional

Las capacidades sociales y emocionales del ser humano pueden ser tanto o más importantes para el éxito en los distintos aspectos de la vida que las capacidades  intelectuales a las que tradicionalmente concedemos el sitio de honor.

En realidad desde hace bastante tiempo se ha hablado de que tenemos, como seres humanos y debido a nuestro desarrollo, dos mentes:  la que  piensa y la que siente; o dos tipos de cerebro:  la corteza o  cerebro muy evolucionado y el primitivo, más parecido al de los animales.

La armonía entre esas dos formas de pensar y/o actuar es lo que suele llamarse Inteligencia Emocional.

Permanentemente se están entremezclado estos dos mundos, puesto que los sentimientos aportan información al mundo intelectual y racional, a la vez que lo que pensamos y discernimos  afecta y ayuda a regular los sentimientos.  Pero esa relación se puede desbalancear fácilmente y más que un aporte, los sentimientos pueden bloquear los pensamientos y viceversa.

En lo referente a las relaciones con los demás, los sentimientos y las emociones son más importantes que los raciocinios.  De ahí que aquellas personas que se destacan por su inteligencia racional no siempre son las de mejor desenvolvimiento social.

Las emociones son impulsoras del acto.  Primitivamente ayudaron a la superviviencia.  En los primeros tiempos de la humanidad, así como en los primeros días de nuestras vidas, las emociones garantizaban la superviviencia.  Hoy son un elemento constitutivo de nuestras vidas pero se pueden convertir en un obstáculo cuando se imponen y controlan las actuaciones.

El principal problema que  hoy enfrentamos con el aspecto emocional es que tratamos de acallarlo, ya que el inadecuado proceso de socialización que por lo general abordamos se fundamenta en la represión o invalidación de las expresiones que no sean racionales.  Esa represión es exitosa sólo por un tiempo o en algunas circunstancias y luego fracasa, generando problemas, porque esa negación de las emociones lo único que logra es que no se aprendan a manejar, aceptar, entender adecuadamente; pero jamás logra que desaparezcan.

Cuando los sentimientos negativos se procesa, se “miran de frente”, se “aceptan”, se entienden; pierden ese poder destructor.  Es un error de la sociedad  y del proceso educativo que no se acepte la expresión de los sentimientos porque genera incapacidad para manejarlos.

Se ha hecho énfasis en el proceso educativo, porque así como puede ser el causante de una baja inteligencia emocional, puede ser también el motor de una sociedad en la cual las emociones puedan estar presentes pero de manera positiva.  Incluso las más oscuras, porque sus efectos no son descontroladamente dañinos.

Las emociones son una importante energía  activadora de los valores éticos del individuo y de la ventaja de unas relaciones sociales exitosas.

En otro de los intentos de especificación la inteligencia emocional se define como la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y las agudezas de las emociones  como fuente de energía humana, información, conexión e influencia.

Un principio básico de la teoría de la inteligencia emocional dice que la creatividad, el liderazgo y el buen desempeño laboral y social dependen también del corazón (es decir, de la emoción, del sentir del individuo) y no sólo de la mente y de la razón.

La inteligencia emocional se debe reflejar tanto en la toma de decisiones como en el liderazgo, las discusiones técnicas, los asuntos de personal, etc.

Es decir, es una característica de cada persona y que se manifiesta en todas sus actuaciones.

Hay cuatro pilares básicos para la inteligencia emocional.

1. El conocimiento:  Este ataca frontalmente la afirmación comúnmente difundida de que no debemos confiar en nuestras percepciones y sentimientos.

El conocimiento emocional tiene que ver con la intuición.  Para soportar el conocimiento emocional, es decir, es necesario ser capaces de reconocer los sentimientos, de distinguir en nuestro interior la verdad de la mentira, la verdad del sentimiento.

El conocimiento parte de la base de que me debo conocer para actuar adecuadamente sobre mí mismo.

El conocimiento tiene tres elementos sobresalientes: Determinar la energía; recibir retroalimentación y determinar y aumentar la intuición.

El reconocer la energía (emocional) con la que se cuenta y el ser capaces de aceptar los momentos de debilidad y de fortaleza y actuar en consecuencia, hace parte del conocimiento emocional.

Retroalimentación:  se hace referencia a recibir información de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestros estados emocionales en determinado momento.  Debemos reconocer honestamente nuestras emociones en lugar de negarlas o ignorarlas o minimizarlas; escuchar atentamente la información que estas emociones nos transmiten.   Todas las emociones tienen su utilidad y pueden informarnos y dejarnos algo positivo.

La intuición práctica es otro de los elemento en que se basa el conocimiento y sirve para la creatividad, la fomenta y la alimenta.  Cuando está acompañada de la honestidad puede ser un elemento impulsor de las organizaciones y de la vida personal de cada uno.

2. Aptitud: Cuando se habla de aptitud emocional se hace referencia a la posibilidad que tiene todo ser humano de crear y fomentar en sí mismo las cualidades, las habilidades y las características emocionales favorables.

La aptitud permite y ayuda a ampliar las posibilidades, a crecer emocionalmente aprendiendo de los errores tanto propios como ajenos.

Cuando la aptitud emocional es adecuadamente dirigida, crece el entusiasmo por lo que se hace y hay mejores posibilidades frente a los retos y las dificultades.

La aptitud emocional se basa en:

Presencia auténtica:  que tanto como aptitud es actitud por la cual se está en mejor disposición para participar de un diálogo, a escuchar al interlocutor, a crear un clima de confianza.  Estar presente y dispuesto para el asunto que se está  tratando, actuar con claridad, tratar de llegar al fondo del asunto cuando hay dificultades, etc.  son manifestaciones de la presencia auténtica.

Radio de confianza:  la creatividad también se apoya en la confianza. Cuando la confianza que se inspira en un grupo es buena, las manifestaciones de los demás,  tanto en lo bueno como en lo malo, tanto de lo que va saliendo bien como de lo que va saliendo mal; son mucho mayores  los aportes de la creatividad.

La expresión abierta de sentimientos es muy productiva y evita muchas malas consecuencias, pero es necesaria esa voluntad de comunicación y confianza.

Descontento constructivo:  Este aspecto es un llamado al aporte oportuno y constructivo, a convertir la desavenencia o el desacuerdo en un medio más para el progreso.

Se requiere habilidad y persistencia para no caer en disputas y enfrentamientos, para que a pesar de los desacuerdos se dé la escucha, evitar la parcialización y la defensa de intereses personales, etc.

Elasticidad y renovación: esta es una forma de enfrentar el hecho de que todo cambia.  Y tal vez lo que más cambia somos los seres humanos.  Las circunstancias nos cambian de una manera favorable o desfavorable, premeditada, planeada o fortuita.  Aceptar esto es el primer paso para  usar esas propias circunstancias, así sean adversas, de una manera constructiva y de apoyo a la vida.

3. Profundidad emocional:  Este es otro pilar  fundamental de la inteligencia emocional.  Crea carácter, fortalece el carácter individual y del grupo.  Es el producto de un esfuerzo conciente y deliberado por conocer y corregir las debilidades.

La profundidad emocional  se apoya en asuntos  como:

- Integridad aplicada: que no es otra cosa que la autenticidad , manifestada en una elección de lo que es correcto, después de un adecuado discernimiento de lo correcto y lo incorrecto (lo que implica ética); una acción en consecuencia con esa determinación, manifestarlo así y asumir la responsabilidad por ello.

- Influencia sin autoridad:  Basados en la ética, la dirección se debe ejercer con base en la propia conducta, la enunciación clara de objetivos y propósitos, la motivación clara de objetivos y propósitos, la motivación, la discusión abierta y no en la autoridad sin más sustento que la jerarquía gubernativa o el rango.

4. Alquimia emocional:  Con base en las emociones se pueden lograr grandes transformaciones.  Podemos hacerlo conscientemente, en forma positiva y deliberada o podemos esperar que pase en la forma como el azar lo conduzca.  Obviamente es mejor que seamos protagonistas del cambio.

Podemos aprender a aplicar la intuición  y todas las energías y posibilidades emocionales como propulsores del cambio positivo y enriquecedor o como antídotos contra la rigidez y el estancamiento personal y del grupo.

Apoyados en una mejor intuición, en una sincera reflexión, en una actitud ética, estamos mejorando el entorno y a nosotros mismos.

Con base en todos estos pilares, la inteligencia emocional puede tener grandes efectos sobre los factores críticos de éxito en una carrera profesional, como lo son:

  • La toma de decisiones
  • El liderazgo.
  • Los avances decisivos técnicos y estratégicos.
  • La comunicación abierta y franca.
  • Las relaciones de confianza y trabajo en equipo.
  • La lealtad de los clientes.
  • La creatividad y la innovación.


No basta, por supuesto, tener emociones.  La inteligencia emocional requiere que aprendamos a reconocerlas y a valorarlas en nosotros mismos y en los demás y que respondamos adecuadamente a ellas.