Universidad de Antioquia

U.de.A

Leadership

SHEILA MURRIA BETHEL, CBC, CPAE

 

Un Líder es un Constructor de Equipos

Dirigir, motivar y capacitar son los fundamentos de la construcción de un equipo exitoso

Los seres humanos siempre han formado grupos para alcanzar metas que no se podrían lograr por una sola persona. Incluso en una cultura como la nuestra, que valora la individualidad, la necesidad de una persona de ser parte de algo más que él –o ella, algo que sirva de apoyo y refuerzo es un fuerte motivador. Nosotros sabemos instintivamente que podemos producir una mayor diferencia cuando hacemos algo juntos.

Si usted puede atraer a la gente correcta a su equipo, comunicar una misión y luego motivar, capacitar y dirigir ese equipo hasta que alcance su máxima productividad, será un líder valioso para el siglo veintiuno. Pero, para ser esta clase de líder, usted debe ser un entrenador en el sentido clásico.

Un buen entrenador se concentra en tres aspectos básicos de la construcción de equipos: dirigir, motivar y capacitar. Miremos estas tres áreas un poco más profundamente.

Dirigir

Cuando usted le da dirección a la gente, y la reta a usar sus talentos y le da la autonomía para alcanzar una meta, la ha ayudado a realizar su potencial personal, así como a estimular el potencial del equipo.

Hemos discutido antes la necesidad de tener una misión general para la organización. Pero, cada parte de ella –los departamentos y equipos- también necesitan tener un sentido de propósito. Yo lo llamo declaraciones de "mini-misión" –y como constructor de equipos, usted debe dirigir su formulación.

Organice el equipo. Reúna a su equipo y haga que cada uno de sus miembros participe en la definición de la misión. Pregúnteles: ¿por qué existimos? ¿A qué clientes servimos (tanto interna como externamente)? ¿Cuál es nuestra actividad más básica? (Haga que esta definición sea lo más específica posible).

Identifique problemas y soluciones. Busque áreas problema que tenga el grupo en términos de satisfacer su misión definida. Una vez que su grupo haya definido dicha área problema, evite la tentación de discutirla en exceso (como líder del equipo, ésta es un área donde puede necesitar ejercer algún control). Vaya rápidamente a las soluciones potenciales. Recuerde la vieja fórmula: "Dos minutos sobre el problema, 58 minutos sobre la solución".

Establezca su plan de acción. Decida lo que puede hacer para corregir un problema, lleve a cabo una idea o mueva el equipo hacia el logro de su misión. Tómese el tiempo necesario para planear hacia dónde desea ir, cómo llegará allá y cómo sabrá que ha llegado.

Recompense y reconozca. Las recompensas y el reconocimiento son el fertilizante en el jardín del crecimiento humano. No es suficiente dirigir a su equipo. Este debe ser motivado para seguirlo a usted. No permita que los miembros de su equipo se hastíen con lo que están haciendo. El orgullo por un servicio o producto básico puede ser, a menudo, un motivador fundamental, y el reconocimiento puede ayudarlo a incentivar el orgullo por un trabajo bien hecho.

Motivar

La motivación es algo que debemos hacer por nosotros mismos. Sin embargo, como líder de un equipo, usted puede crear un ambiente que estimule la motivación personal. Es clave ayudar a los integrantes de su equipo a ver el valor de ser más profesionales y ayudarlos a serlo.

No es el trabajo que un miembro del equipo haga en un día dado, sino cómo hace el trabajo cada día, lo que marca a un profesional –y usted establece el ejemplo. Pregúntese a sí mismo:

    • ¿He definido lo que es profesionalismo para mí?
    • ¿Mi personal tiene una descripción clara de su cargo que define su responsabilidad y rendición de cuentas?
    • ¿Tengo un sistema efectivo de evaluación del desempeño?

Si usted establece altos estándares y espera que la gente los cumpla, debe tener claridad en cómo comunica dichos estándares. Recuerde que cada miembro de su equipo puede ser un profesional. Y no hay mejor manera de servirlos que ayudar a cada uno a ser lo mejor que él o ella puede ser.

Capacitar

Educación y capacitación son claves para permanecer competitivos en el mundo actual. Se dice que "si usted cree que la educación es costosa, ensaye la ignorancia". Cuando capacite, recuerde:

No pase por alto los fundamentos. Revisar los aspectos básicos hace que todos mantengan el curso.

Enséñeles a los adultos lo que necesitan saber. Las nuevas ideas, las técnicas y la información debe ser relevantes para la necesidad inmediata hacia la cual se dirige la capacitación. De lo contrario, no serán retenidas.

Enfatice los beneficios personales. Cada miembro de su equipo querrá saber: "¿En qué me beneficia esta capacitación?" "¿Cómo aumentará mi competencia?" "¿Es relevante para mi trabajo o para mi vida?" Usted tiene que responder estas preguntas adecuadamente para que la capacitación sea efectiva.

Recuerde que la construcción de equipos es la esencia del liderazgo, y debe revisar su éxito en esta tarea con frecuencia. El camino para hacer una diferencia puede ser retador, pero con un equipo de colaboradores competentes y deseosos, usted alcanzará su meta.

 

Sheila Murray Bethel es una autora best-seller, una personalidad en la televisión y una conferencista profesional aclamada internacionalmente. Puede encontrarla en el Instituto Bethel (800 548 8001) o en sheila@bethelinstitute.com

 

Siete Pasos para una Delegación Productiva

  1. Defina claramente la tarea.
  2. Dé la autoridad para cumplir la tarea.
  3. Defina la responsabilidad involucrada.
  4. Dé las pautas para comenzar o seguir.
  5. Monitorice el progreso de la tarea.
  6. Dé retroalimentación a lo largo del camino.
  7. Recompense y reconozca el esfuerzo así como los resultados.


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