Universidad de Antioquia

U.de.A

La Realidad de los Principios que Constituyen

el "Verdadero Norte"

Tan importante como la satisfacción de las necesidades o dimensiones básicas, es la forma como se busca llenarlas. La habilidad para crear calidad de vida, es una función del grado hasta el cual nuestras vidas están alineadas con las realidades extrínsecas, a medida que buscamos satisfacer sus necesidades básicas.

¿Podría usted cerrar sus ojos en este momento y señalar el norte? Cuando se les pide hacer esto a las personas, se sorprenden, cuando los abren, de ver a las demás señalando en distintas direcciones. Si usted está en su casa, puede que sea capaz de señalar fácilmente el norte, porque está bien orientado y tiene sus puntos de apoyo. Pero si está lejos del hogar, sin señales familiares, puede encontrar que la tarea no es tan sencilla.

Ahora bien, ¿es importante conocer dónde está el "verdadero norte?" La mayoría de las personas diría que sí. Por ejemplo, si nos desviáramos un grado en un viaje por avión desde San Francisco, podríamos llegar a Moscú en lugar de Jerusalén.

¿Qué es el norte? ¿Es una cuestión de opinión? ¿Es algo por lo cual se debe votar? ¿Está sujeto a un proceso democrático? No, porque el "norte" es una realidad independiente de nosotros.La realidad del "verdadero norte" le da contexto y significado al sitio donde estamos, adónde queremos ir y cómo llegar allá. Sin una brújula o estrellas o una comprensión correcta de nuestra ubicación, podemos tener problemas para localizar dicho norte, pero siempre está allí.

Tan real como es el "verdadero norte" en el mundo físico, son las leyes intemporales de causa y efecto, que operan en el mundo de la efectividad personal y la interacción humana. La sabiduría colectiva de los tiempos revela estos principios como temas recurrentes, fundamentales para toda persona o sociedad verdaderamente grande. Con eso en mente, se puede explorar el "verdadero norte" en las dimensiones humanas y ver cómo podemos crear una brújula interior que nos "empodere" para alinear nuestras vidas con él.

• Qué no son los Principios

Cuando se habla acerca de principios, es importante saber de lo que no estamos hablando, así como de lo que estamos hablando.

No se está hablando acerca de valores. Muchos de nosotros pensamos que, simplemente porque valoramos algo, el alcanzarlo elevará nuestra calidad de vida. Pensamos cosas como éstas: "Yo seré feliz y estaré realizado cuando consiga mucho dinero... cuando obtenga reconocimiento por mi talento ... cuando adquiera una casa costosa o un nuevo carro ... cuando tenga mi título profesional."

Pero el enfocarse en valores es una de las mayores ilusiones del enfoque tradicional de la administración del tiempo. Es contenido sin contexto. Nos hace visualizar el éxito, establecer metas, subir peldaños, sin comprender las realidades del verdadero norte en que deben basarse estos esfuerzos para ser efectivos. Dice, en esencia: " Sus prioridades son ´lo primero.’ Usted decide qué es lo que valora y va tras ello de una manera eficiente." Esto puede conducir a la arrogancia -a pensar que podemos hacer lo que nos da la gana y a mirar a los demás como "cosas" o recursos para ayudarnos a lograr lo que queremos.

Los valores no producirán resultados de calidad de vida ... a menos que valoremos principios. Algo fundamental es la humildad para darnos cuenta de que hay "primeros" que son independientes de nuestros valores. La calidad de vida es una función del grado hasta el cual convertimos este "primero" en nuestros "primeros" y adquirimos el poder para colocarlos realmente de primero en nuestras vidas. Es también la humildad para reconocer que la calidad de vida no es "yo", sino "nosotros" -que vivimos en una realidad interdependiente de abundancia y potencial, que solamente puede materializarse cuando interactuamos con otros en formas completamente auténticas y sinergísticas.

Todos los deseos e, incluso, todo el trabajo en el mundo, si no se basa en principios válidos, no producirá resultados de calidad de vida. No es suficiente soñar. No basta con tratar. No es suficiente establecer metas o escalar peldaños. No basta con valorar. El esfuerzo debe basarse en realidades prácticas que produzcan el resultado. Solo entonces podemos tener sueños, fijar metas y trabajar con confianza para lograrlos.

No se está hablando acerca de métodos. En medio de la complejidad, tendemos a buscar seguridad en los métodos -formas específicas, prescritas, de hacer cosas. Nos enfocamos en los métodos, en vez de hacerlo en los resultados. "Dígame simplemente qué tengo que hacer. Déme los pasos." Podemos obtener resultados positivos con una práctica particular en una situación, pero si tratamos de usar esa misma práctica en otras situaciones, a menudo encontramos que no funciona. A medida que encontramos situaciones para las cuales no se han prescrito métodos, solemos sentirnos perdidos e incompetentes.

Arnold Toynbee, el gran historiador, decía que toda la historia puede escribirse en una simple formulita -reto, respuesta. El reto es creado por el ambiente y, entonces, el individuo, la institución, la sociedad, producen una respuesta. Hay otro reto, otra respuesta. La fórmula se repite constantemente.

El problema consiste en que esas respuestas se codifican. Se solidifican como cemento y se vuelven parte de la forma como pensamos y actuamos. Y si bien pueden ser buenos procedimientos, buenas prácticas, cuando nos enfrentamos con un nuevo reto, los viejos métodos no funcionan, porque se han vuelto obsoletos. Estamos en la selva tratando de orientarnos con un mapa de carreteras.

Nuestra sociedad segmentada, mecanicista, nos mantiene en un calidoscopio constantemente cambiante, por lo que nos aferramos a prácticas, estructuras y sistemas, para tener algún sentido de predicción en nuestras vidas. Y, poco a poco, el reto los barre a todos. Ese es el legado de la gente e instituciones -incluso de familias en las cuales los padres no pueden adaptar la realidad de sus propios hijos que están enfrentando retos de diferente tipo a los que ellos enfrentaron cuando estaban creciendo.

El poder de los principios radica en que son verdades universales, intemporales. Si comprendemos y vivimos nuestras vidas basándonos en principios, nos podemos adaptar rápidamente y los podemos aplicar en cualquier parte. Al enseñarles principios a nuestros niños en lugar de métodos, o los principios que sirven de base a los métodos, los preparamos mejor para hacerles frente a los desafíos desconocidos del futuro. Comprender la aplicación puede servir para responder al reto del momento, pero entender el principio es responder al reto del momento más efectivamente y adquirir el poder para responder, asimismo, a miles de retos en el futuro.

No se está hablando acerca de " Religión." Dado que los principios tienen que ver con significado y verdad, algunas personas tienden a asociar lo que se dice acerca de los principios con su propia experiencia, positiva o negativa, con una organización religiosa o la teología. A medida que se enseña en diferentes partes del mundo, la gente expresa su aprecio por la "renovación de la ética cristiana" o por "recordarnos las enseñanzas de Buda" o por darles mensajes que son "tan parecidos a la filosofía hindú."

En el lado opuesto, unos pocos tienen una reacción tardía cuando escuchan estas enseñanzas, porque sienten "golpes de religión" y, para ellos, el término "religión" tiene toques institucionales que no son necesariamente positivos.

En el otro extremo del espectro, hay algunos que se preguntan si lo que se está enseñando sobre centrarse en principios es humanista y parece dejar dejar de lado a Dios al mismo tiempo.

De lo que se está hablando no es de religión. No se están tratando tópicos tales como salvación, vida después de la muerte; ni siquiera de la fuente de estos principios. No se está explicando por qué existe el "verdadero norte", de dónde proviene o cómo llegó a ser. Simplemente, se trata del hecho de que está allí y gobierna la calidad de nuestras vidas. Y así como encontramos evidencia de estos principios en los escritos sagrados de todas las grandes religiones, facetas de ellos han surgido de las mentes, plumas y palabras habladas de filósofos, científicos, campesinos y santos, a lo largo y ancho del mundo a través de la historia.

Estos principios se conocen con nombres diferentes a medida que se traducen en diferentes sistemas de valores. Como dijo Emerson del principio de benevolencia: "Todas las cosas proceden de este mismo espíritu, que se denomina de diferentes formas: amor, justicia, templanza, en sus diferentes aplicaciones, de la misma manera como el océano recibe nombres diferentes en las diversas playas que lava." Los principios fundamentales están allí y son reconocidos -aunque algunas veces con nombres diferentes- en todas las grandes civilizaciones a través del tiempo.

En resumen, no se está hablando de valores, métodos o religión. De lo que se está hablando es de las realidades del verdadero norte en el cual se fundamenta la calidad de vida. Estos principios tienen que ver con cosas que, a largo plazo, producirán felicidad y resultados de calidad de vida. Ellos incluyen principios tales como servicio y reciprocidad. Tienen que ver con los procesos de crecimiento y cambio. Incluyen las leyes que gobiernan la realización efectiva de las necesidades y capacidades humanas básicas.

• Qué Son los Principios: La Ley de la Cosecha

Una de las mejores formas de comprender cómo gobiernan estas realidades extrínsecas, es considerar la Ley de la Cosecha. En agricultura, podemos fácilmente ver y estar de acuerdo en que las leyes y los principios naturales gobiernan el trabajo y determinan la cosecha. Pero, en culturas sociales y organizacionales, de alguna manera pensamos que podemos dejar de lado los procesos naturales, engañar al sistema y, aún así, ganar el día. Y hay gran cantidad de evidencia que parece apoyar esta creencia. Por ejemplo, ¿alguna vez estudió a la carrera, "vagó" durante el semestre y luego se quedó estudiando toda la noche anterior al examen final, tratando de "embutirse" en la cabeza todo lo que debería haber estudiado en el semestre?

¿Puede imaginarse hacer esto en la granja? ¿Puede imaginarse olvidar sembrar en primavera, dormir todo el verano y darle duro en el otoño -arando la tierra, sembrando las semillas, regándolas, cultivándolas- y esperar tener una hermosa cosecha de la noche a la mañana?

Hacer las cosas a la carrera no funciona en un sistema natural, como una granja. Esa es la diferencia fundamental entre un sistema social y uno natural. Un sistema social se basa en valores; en cambio, el sistema natural se basa en principios. A corto plazo, correr puede parecer que funciona en un sistema social. Pero, a largo plazo, la Ley de la Cosecha gobierna en todos los terrenos de la vida. ¿Cuántos de nosotros desearíamos no haber estudiado a la carrera? Obtuvimos el grado, pero no la educación. Eventualmente, nos damos cuenta de que hay una diferencia entre tener éxito en el sistema social de la escuela y tener éxito en el desarrollo de la mente - habilidad para pensar analíticamente, creativamente, a niveles profundos de abstracción, habilidad para comunicarnos verbalmente y por escrito, cruzar fronteras, sobrepasar métodos obsoletos y solucionar problemas de maneras novedosas, mejores.

¿Y qué decir acerca del carácter? ¿Puede usted hacer las cosas a la carrera y, súbitamente, convertirse en una persona íntegra, corajuda y compasiva? ¿Y de la salud física? ¿Puede usted contrarrestar años de un estilo de vida a base de papas fritas, torta de chocolate, nada de ejercicio, trabajando en un gimnasio la noche antes de un maratón?

¿Y qué pasa con el matrimonio? El que esté gobernado por la Ley de la Escuela o por la Ley de la Cosecha, depende de cuánto tiempo desea que dure. Mucha gente que se casa no quiere cambiar de ninguna manera su estilo de vida. Son solteros casados. No se toman el tiempo para sembrar semillas de visión compartida, generosidad, cuidado, ternura y consideración y, no obstante, se sorprenden de obtener de una cosecha de malezas. Los arreglos rápidos del sistema social y las técnicas de la ética de la personalidad que se tratan de instalar para resolver el problema, sencillamente no funcionan. Estas "soluciones" no pueden tomar el lugar de las estaciones para sembrar, cultivar y cuidar.

¿Y las relaciones con los hijos? Podemos tomar los atajos -somos mayores, más inteligentes, tenemos la autoridad. Podemos ordenar, amenazar, imponer nuestra voluntad. Podemos tratar de pasarles la responsabilidad de su capacitación a las escuelas, iglesias, o guarderías. Pero, con el tiempo, ¿estos atajos sí desarrollarán adultos responsables, cuidadosos y sabios, con poder para tomar decisiones efectivas y vivir vidas felices? ¿Nos producirán esos atajos relaciones enriquecedoras, placenteras, con quienes tienen el potencial para ser nuestros amigos más cercanos?

En el corto plazo, podemos ser capaces de ir por el "arreglo rápido", con éxito aparente. Podemos impresionar, ser encantadores. Podemos aprender técnicas manipuladoras -qué palanca halar, qué botón empujar para conseguir la reacción deseada. Pero, en el largo plazo, la Ley de la Cosecha gobierna en todas las áreas de la vida. Y no hay manera de falsificar la cosecha. Como anotaba el Dr. Sidney Bremer en su libro, Spirit of Apollo (El espíritu de Apolo):

"La naturaleza está balanceada de manera uniforme. Nosotros no podemos romper su equilibrio, porque sabemos que la ley de Causa y Efecto es la ley inequívoca e inexorable de la naturaleza; pero fallamos en encontrar nuestro propio equilibrio como naciones y como individuos, debido a que todavía no hemos aprendido que la misma ley funciona tan inexorablemente en la vida humana y en la sociedad como en la naturaleza -aquello que sembremos, es lo que, inevitablemente, cosecharemos."


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